El emprendimiento e innovación en la infancia basado en la cultura agrícola de la región nariñense (Villamoreno)[1]
Viviana Marcela Rodríguez Caicedo[2]
Universidad CESMAG, Pasto
Jessica Dayana Molina Burbano[3]
Universidad CESMAG, Pasto
Neyit Sveidy Burbano Jiménez[4]
Universidad CESMAG, Pasto
Autor de correspondencia: vmrodriguez@unicesmag.edu.co
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Rodríguez, V, M., Burbano, N. S. & Molina, J. D. (2024). El emprendimiento e innovación en la infancia basado en la cultura agrícola de la región nariñense (Villamoreno). Revista Electrónica en Educación y Pedagogía 9(16), 159-185. doi: https://doi.org/10.15658/rev.electron.educ.pedagog25.11091706
Recibido: 14 de septiembre de 2024 | Revisado: 18 de noviembre de 2024 | Aceptado: 12 de enero de 2025
Resumen: Este artículo presenta los resultados de una investigación cuyo objetivo fue desarrollar habilidades de emprendimiento en niños de primera infancia de la comunidad rural de Villamoreno, mediante estrategias pedagógicas basadas en la agroindustrialización y el fortalecimiento de la cultura agrícola local. La metodología cualitativa, con enfoque crítico social y de carácter participativo, involucró a 14 niños de 5 a 6 años, sus familias y docentes, utilizando como técnicas la observación, entrevistas, historias de vida y diarios de campo. Las actividades diseñadas desde el planteamiento de los objetivos específicos se centraron en prácticas cotidianas vinculadas al contexto rural, tales como, el reconocimiento de plantas, la producción de abonos orgánicos, el reciclaje y la preparación de alimentos tradicionales. Los resultados evidenciaron componentes esenciales del emprendimiento en los niños, manifestados a través de su curiosidad y capacidad de transformación durante las actividades. En respuesta al segundo objetivo específico de la investigación, se elaboró una propuesta de intervención pedagógica que integró la agroindustrialización con actividades lúdico-pedagógicas para fortalecer habilidades emprendedoras. Finalmente, se realizó la evaluación de esta propuesta, la cual confirmó la pertinencia de la estrategia como un enfoque eficaz para potenciar el emprendimiento desde edades tempranas, al integrar conocimientos culturales, científicos y matemáticos en contextos significativos. Además, fomentó un aprendizaje integral que promueve valores ambientales y sociales, contribuyendo al desarrollo integral y al empoderamiento de los niños en su entorno rural.
Palabras clave: ambiente educacional, economía agraria, educación de la primera infancia, innovación educacional (Tesauros)
Entrepreneurship and Innovation in Early Childhood Based on the Agricultural Culture of the Nariño Region (Villamoreno)
Abstract: This article presents the results of a research study aimed at developing entrepreneurial skills in early childhood among children from the rural community of Villamoreno, through pedagogical strategies based on agro-industrialization and the strengthening of local agricultural culture. A qualitative methodology with a critical social and participatory approach was employed, involving 14 children aged 5 to 6 years, along with their families and teachers. Data collection techniques included observation, interviews, life stories, and field diaries. The activities, designed in accordance with the specific objectives of the study, focused on everyday practices closely linked to the rural context, such as plant recognition, organic fertilizer production, recycling, and the preparation of traditional foods. The results revealed essential components of entrepreneurship in the children, evidenced through their curiosity and transformative capacity during the activities. In response to the second specific objective of the research, a pedagogical intervention proposal was developed that integrated agro-industrialization with playful and educational activities to strengthen entrepreneurial skills. Finally, the evaluation of this proposal confirmed the relevance of the strategy as an effective approach to fostering entrepreneurship from an early age, by integrating cultural, scientific, and mathematical knowledge within meaningful contexts. In addition, it promoted holistic learning that encourages environmental and social values, contributing to the comprehensive development and empowerment of children in their rural environment.
Keywords: educational environment, agrarian economy, early childhood education, educational innovation (Thesaurus)
Empreendedorismo e Inovação na Primeira Infância com Base na Cultura Agrícola da Região de Nariño (Villamoreno)
Resumo: Este artigo apresenta os resultados de uma pesquisa cujo objetivo foi desenvolver habilidades empreendedoras na primeira infância, com crianças da comunidade rural de Villamoreno, por meio de estratégias pedagógicas baseadas na agroindustrialização e no fortalecimento da cultura agrícola local. Adotou-se uma metodologia qualitativa, com abordagem crítico-social e caráter participativo, envolvendo 14 crianças de 5 a 6 anos, suas famílias e docentes. As técnicas de coleta de dados incluíram observação, entrevistas, histórias de vida e diários de campo. As atividades, elaboradas a partir dos objetivos específicos da pesquisa, concentraram-se em práticas cotidianas relacionadas ao contexto rural, tais como o reconhecimento de plantas, a produção de adubos orgânicos, a reciclagem e a preparação de alimentos tradicionais. Os resultados evidenciaram componentes essenciais do empreendedorismo nas crianças, manifestados por meio de sua curiosidade e capacidade de transformação durante as atividades. Em resposta ao segundo objetivo específico da pesquisa, foi elaborada uma proposta de intervenção pedagógica que integrou a agroindustrialização a atividades lúdico-pedagógicas, com o intuito de fortalecer habilidades empreendedoras. Por fim, a avaliação dessa proposta confirmou a pertinência da estratégia como uma abordagem eficaz para promover o empreendedorismo desde a primeira infância, ao integrar conhecimentos culturais, científicos e matemáticos em contextos significativos. Além disso, favoreceu uma aprendizagem integral que estimula valores ambientais e sociais, contribuindo para o desenvolvimento integral e o empoderamento das crianças em seu contexto rural.
Palavras-chave: ambiente educacional, economia agrária, educação da primeira infância, inovação educacional (Tesauros)
Introducción
El emprendimiento debe ser asumido como una herramienta que contribuye al mejoramiento de la calidad de vida. Por esta razón, debe implementarse en la educación desde la etapa de formación inicial del ser humano, por cuanto es la etapa de mayor imaginación, creatividad, liderazgo innato, descubrimiento continuo, perseverancia diaria, afecto y apego, siendo la mejor fase para potenciar la máxima producción humana. Por lo anterior, el emprendimiento resulta ser una herramienta que potencia y desarrolla habilidades, las cuales aportan de manera significativa a la calidad de vida, tal como lo manifiestan León et al. (como se citó en Pérez et al., 2020):
El conjunto de habilidades que ha de reunir un emprendedor, son las siguientes: dirigir, innovar, negociar, trabajar en equipo, poseer iniciativa, decisión, adaptación a los cambios, competitividad, habilidades organizativas y de coordinación, capacidad de trabajo, creatividad, capacidad para asumir riesgos, liderazgo, independencia, confianza en sí mismo, visión, compromiso social y habilidades para delegar. (p. 7)
Trabajar el emprendimiento desde la edad temprana facilita la adquisición del sentido de pertenencia por parte de los niños y las niñas. Por ello, puede considerarse como una filosofía de vida, en donde se fundamenta la disciplina y amor por lo propio, además del respeto por los otros. Fortalecer la cultura es una responsabilidad fundamental de la educación. Contribuir a la formación de personas que amen su territorio, defiendan sus costumbres, promuevan la generación de riqueza y trabajen por el bienestar propio y el de sus familias representa un desafío clave en la educación actual.
En este sentido, se considera fundamental que las instituciones educativas integren el emprendimiento en sus currículos, promoviendo la autonomía y el deseo de superación en los estudiantes. Se busca crear un entorno en el que se superen los miedos e inseguridades, se fomente la iniciativa, la responsabilidad y el compromiso, y se valoren las ideas que, al ser desarrolladas, generen una sensación de logro, pasión y optimismo. Todo esto contribuye a convertir el emprendimiento en un proceso exitoso y enriquecedor. Al respecto, Mateus y Galeano (2013) argumentan que:
No se puede percibir el emprendimiento con el único objetivo de crear empresa, sino como el desarrollo de habilidades y destrezas para saber hacer, teniendo como base la capacitación y la preparación académica desde cualquier disciplina que decida estudiar el individuo. En muchos casos los padres de familia tienden a confundir el concepto de Emprendimiento con la actividad económica básica del rebusque y por lo tanto asumen que el hijo no tiene la necesidad de estudiar y se le va a formar única y exclusivamente para tener dinero, lo cual es un concepto totalmente errado; por esta razón se quiere formar seres felices que tengan la seguridad de estudiar en programas académicos cuyas asignaturas estén acordes con sus expectativas y también que puedan ejercer las diversas profesiones, que elijan con seguridad y lleguen a ser personas exitosas en el ámbito que decidan desenvolverse , teniendo parámetros claros de valores y principios. (p. 8)
Por lo tanto, el maestro desempeña un papel esencial en la renovación de la escuela, lo cual implica transformar no solo la institución, sino también la concepción misma del aula. El docente debe fomentar espacios abiertos al diálogo, la concertación y la reflexión, donde cada momento, cada logro y cada experiencia sirvan como oportunidades para inspirar ideas y transformar paradigmas. Dicho proceso forma parte del aprendizaje dentro del currículo escolar; sin embargo, el maestro también necesita un ejercicio de introspección que le permita reconocer que, aunque tiene mucho que enseñar a sus estudiantes, también tiene mucho que aprender de ellos y desaprender de las prácticas tradicionales. Sobre esto, Ruiz (2013) expone que:
John Dewey proponía una educación progresiva, la cual estaba centrada en el interés del niño, en la libertad, la iniciativa y la espontaneidad. Allí es donde Dewey postulaba la centralidad de la experiencia como concepto clave de su propuesta pedagógica. La experiencia debía ser comprendida a partir de dos principios: la continuidad, por la que se vinculan las experiencias anteriores con las presentes y futuras, lo cual supone un proceso constitutivo entre lo consciente y lo que es conocido, y la interacción que daba cuenta de la relación del pasado del individuo con el medio actual y que acontece entre entidades definidas y estables. (p. 109)
Desde la perspectiva de John Dewey, se reconoce la importancia de acercarse a las vivencias del niño y la niña, así como a su cultura, ya que es a través de este vínculo que se logran aprendizajes significativos. Esto implica valorar los saberes relacionados con las artes, los oficios, el medio ambiente y la agricultura, conocimientos que los niños y niñas han construido y apreciado en el entorno en el que viven. En ese sentido, es fundamental que la práctica escolar incluya estrategias que promuevan el aprovechamiento de los recursos disponibles, con el apoyo de la familia y la comunidad. Esto permite un acercamiento significativo a la cultura y a las experiencias previas de los estudiantes. Asimismo, el proceso de aprendizaje puede articularse con actividades sencillas de emprendimiento, que contribuyan al desarrollo de competencias acordes con su edad. En el caso de las escuelas ubicadas en contextos rurales, estas actividades pueden integrarse con prácticas básicas de transformación agroindustrial.
Teniendo en cuenta lo anterior, el ambiente pedagógico debe fomentar la exploración y el descubrimiento del contexto, aprovechando los espacios que ofrece la zona rural, como las huertas y las áreas verdes. Estos escenarios facilitan una enseñanza centrada en el aprovechamiento productivo, a través de la práctica de habilidades de emprendimiento. De esta manera, los niños y niñas adquieren un aprendizaje contextualizado y se proyectan hacia el futuro con sentido de pertenencia, desarrollando gusto y pasión por sus territorios.
Considerando los aspectos previamente expuestos, en esta experiencia se implementó la agroindustrialización como estrategia pedagógica, con el propósito de fomentar habilidades de emprendimiento en niños y niñas de la zona rural de Villamoreno. Para ello, se definieron una serie de objetivos orientados a la ejecución de esta propuesta innovadora. En primer lugar, se buscó identificar los componentes relacionados con el emprendimiento presentes en la población infantil objeto de estudio. Posteriormente, se estructuró un marco teórico sobre el emprendimiento en la infancia y sobre la estrategia de agroindustrialización. A continuación, se diseñó una propuesta de intervención basada en la agroindustrialización, acompañada de actividades lúdico-pedagógicas que permitieran desarrollar en los estudiantes cualidades emprendedoras. Finalmente, se evaluaron los resultados obtenidos para determinar la pertinencia de esta estrategia en el desarrollo de habilidades de emprendimiento.
Por otra parte, es importante mencionar que gran parte de la motivación de los niños por emprender depende de la comunidad educativa, su familia y sus maestros, pues son los agentes constructores de normas culturales y valores sociales que conllevan a la creación de ideas emprendedoras que posibilitan el desarrollo de la autonomía, confianza, liderazgo y responsabilidad de los niños hacia el entorno y el éxito en sus ideas.
Rodríguez (2015) afirma que el contexto es un factor directo para el desarrollo cognitivo del niño. Como seres humanos en acción, somos producto del entorno, de la interacción de los componentes sociales, culturales, políticos y económicos, que finalmente son los que nos moldean y construyen. El tipo de relaciones que se establece durante la niñez influye de manera significativa en la forma en que las personas se vinculan en la vida adulta, impactando su capacidad para liderar, emprender, innovar y generar autosostenibilidad.
Razones como las mencionadas, hacen importante la necesidad de cultivar en la infancia el interés por los entornos geográficos, en este caso, la zona rural, que debe ser concebida como un espacio de motivación, de oportunidades y de progreso, nutrido por experiencias y vínculos que favorecen el desarrollo. Además, es importante fortalecer hábitos emprendedores en el proceso de enseñanza-aprendizaje, los cuales se pueden consolidar en la etapa adulta y generar beneficios económicos y sociales más sólidos, visibles y a largo plazo.
Las instituciones educativas deben abordar la educación considerando las necesidades propias del entorno en el que se encuentran. Para ello, es fundamental conocer y apropiarse de la cultura que rodea a los niños, así como generar espacios de participación entre adultos, estudiantes, sus pares e incluso entidades gubernamentales. Estos espacios deben facilitar la discusión de las realidades del contexto y motivar la búsqueda de soluciones con impacto social. En este sentido, Castro y Gómez (2019) plantean que “la escuela es considerada el epicentro generador del conocimiento, donde la comunidad converge para apropiarse y compartir saberes” (p. 70).
Desde el punto de vista ético y legal, la Ley 1014 de 2006 orienta el emprendimiento dentro del currículo escolar, estableciendo que cada institución educativa debe analizar los recursos con los que cuenta para aprovecharlos en aspectos relacionados con la productividad. Es fundamental que todos los docentes, en los diversos espacios de interacción con los niños, tengan la disposición de incluir el emprendimiento en sus cátedras. Esto permitirá articular con éxito la academia y el desarrollo social, fomentando desde edades tempranas la generación de ideas que impulsen el desarrollo personal y fortalezcan habilidades como la toma de decisiones, la resolución de problemas, la creatividad, la comunicación y el pensamiento crítico. Estas competencias se desarrollan mediante la generación de ideas, el afrontamiento de desafíos y la búsqueda de soluciones innovadoras, y resultan valiosas en todos los ámbitos de la vida.
La participación en actividades emprendedoras desde la infancia fomenta la autonomía y el sentido de empoderamiento, al permitir a los niños tomar decisiones, asumir responsabilidades y ver los resultados de sus esfuerzos. A su vez, el comprender que el entorno empresarial está en constante cambio, exige en el niño el desarrollo de la resiliencia, de la adaptación al cambio, lo que le permite ser más flexible e incluso aprende a tolerar niveles adecuados de frustración.
Se puede concluir que es fundamental aprovechar los contextos y sus recursos para promover el desarrollo. Contar con conocimientos sobre agricultura y saberes tradicionales, por ejemplo, resulta significativo para fomentar el espíritu emprendedor en los niños y niñas del entorno rural. Esto contribuye a construir una cultura emprendedora en la sociedad, una consideración clave en el mundo actual, donde la tecnología y la economía están en constante evolución.
Por último, es importante destacar que en Colombia existe una guía de orientaciones generales que promueve la cultura del emprendimiento en los establecimientos educativos. La Guía N°39 especifica lo siguiente:
La cultura del emprendimiento se fomenta de manera gradual: en los niveles de preescolar, básica, y media a partir de las competencias básicas y ciudadanas, se trabajan los procesos nocionales y elementales del emprendimiento; y en la educación media se consolidan las actitudes y conocimientos básicos, para la empresarialidad. Esta se constituye en oportunidad para que el estudiante materialice sus actitudes emprendedoras y para la empresarialidad en el desarrollo de actividades y proyectos orientados a la creación de empresa con perspectiva de desarrollo sostenible con productividad económica, cultural, científica, tecnológica, deportiva o artística, entre otras. (Ministerio de Educación Nacional, 2019, p. 11)
De este modo, la guía busca articular la cultura del emprendimiento dentro de la formación integral de los estudiantes desde los primeros niveles de escolaridad. Además, detalla cómo se adquieren aprendizajes y conocimientos sobre emprendimiento a través de un proceso continuo y progresivo, que genera impactos positivos y fortalece de manera específica las habilidades relacionadas con el emprendimiento.
Metodología
El presente estudio tuvo como objetivo desarrollar habilidades de emprendimiento mediante la agroindustrialización en niños y niñas del grado transición. Para lograrlo, se fundamentó en una metodología cualitativa, orientada a la interpretación de fenómenos sociales reales. Según Cedeño (2001), “la investigación cualitativa se considera un proceso activo, sistemático y riguroso de indagación sobre lo investigable, en tanto se está en el campo objeto de estudio” (p. 4).
El enfoque adoptado fue el crítico social, el cual permitió investigar el proceso mediante un acercamiento contextual con diversos actores. Se obtuvo información de fuentes primarias y secundarias, utilizando técnicas e instrumentos como entrevistas, observación e historias de vida. Estas herramientas facilitaron la comprensión del mundo del niño, promoviendo una interacción directa y activa con la comunidad, así como un acercamiento continuo a la problemática para su transformación.
El cambio social frente a la problemática del trabajo infantil se logró no solo mediante la investigación, sino también a través de la acción, apoyándose en las raíces agrícolas con las que contaban los niños, actividad característica de la región. Sin embargo, se evidenció la necesidad de fortalecer y valorar esta actividad desde su significancia cultural, el aprovechamiento sostenible de la tierra, la producción natural y su papel como recurso educativo para la transformación social, apoyada en la tecnología, la pequeña industria y la innovación.
Rodríguez (2005) sostiene que el mundo debe ser visto desde una posición crítica y con una acción orientada al cambio, postura que despierta en el investigador una “conciencia verdadera”. De igual forma, permite que el niño observe su entorno de manera crítica y emprendedora, favoreciendo el desarrollo de ideas emancipadoras y transformadoras.
El método elegido fue la investigación-acción, que posibilitó la participación activa y un acercamiento significativo al contexto rural, generando mejores resultados investigativos y transformadores. Tal como señala Latorre (2005), teoría y práctica, investigación y enseñanza, mantienen una relación estrecha, ya que no existe una práctica docente de calidad sin el respaldo de la investigación, ni una investigación que no encuentre en la práctica el espacio natural para analizar y aplicar sus resultados. La teoría y la práctica deben dialogar, y el docente debe asumir el papel de investigador, pues es quien mejor puede identificar, analizar y responder a los problemas educativos.
El estudio se desarrolló en el sector rural Villamoreno, vereda ubicada en el corregimiento de Buesaco, departamento de Nariño, situado a 37 kilómetros al noreste de San Juan de Pasto. Villamoreno limita al norte con San Lorenzo, Arboleda, Albán y El Tablón; al oriente con El Tablón y el departamento de Putumayo; al sur con Pasto y Putumayo; y al occidente con Chachagüí y Pasto. Su economía se basa principalmente en la agricultura, aunque se desaprovechan oportunidades de comercialización y no se fomentan suficientemente la innovación y el emprendimiento.
La población objeto de estudio estuvo conformada por niños y niñas del grado transición de la Institución Educativa Villamoreno, con un total de 14 estudiantes (5 niños y 9 niñas) entre 5 y 6 años de edad. Algunos de ellos residían en la zona rural de Villamoreno, mientras que otros provenían de diferentes veredas que conforman esta región.
Como objetivos específicos se plantearon: la identificación de componentes relacionados con el emprendimiento; el diseño de una propuesta de intervención basada en la agroindustrialización; y la evaluación de los resultados de dicha propuesta para el desarrollo de habilidades emprendedoras.
Resultados
Los resultados se presentan en función de los objetivos específicos y del proceso de categorización, donde el emprendimiento infantil se aborda como macrocategoría, y el contexto (descubrimiento e innovación) junto con la creatividad (curiosidad y transformación) como subcategorías. Esta categorización permitió una lectura estructurada de los hallazgos y facilitó el análisis de las dinámicas de emprendimiento desde una mirada integral de la infancia. Las técnicas usadas para la recolección de la información fueron la observación, la entrevista, la historia de vida y el diario de campo, información que se analizó a la luz de la teoría y la experiencia de las maestras investigadoras. Las fuentes de información fueron los niños, los padres de familia y los docentes; la participación activa de los niños y sus entornos permitió la construcción de una mirada holística del fenómeno investigado, desde una perspectiva situada y dialógica.
En relación con los resultados del primer objetivo, definido como la identificación de componentes relacionados con el emprendimiento, se encontró que los niños cuentan con conocimientos agroindustriales adquiridos desde sus familias, sobre todo de alimentos como el maíz, los cuales resultan ser aprovechados al máximo mediante el emprendimiento. La zona rural en la que habitan los niños es un contexto rico y diverso que aporta un valor significativo al emprendimiento. A esto se suma un aspecto de gran importancia: el amor por la cultura agrícola, que se transmite de generación en generación. Además, características innatas en la infancia, como la curiosidad, son elementos fundamentales que contribuyen al aprovechamiento de los recursos y al desarrollo de proyectos emprendedores. Así, pudo evidenciarse que el emprendimiento infantil no es un fenómeno aislado, sino que se construye en una red de relaciones culturales, sociales y afectivas. La articulación del conocimiento local con procesos educativos lúdicos representa una vía efectiva para potenciar habilidades emprendedoras en niños y niñas del contexto rural.
El segundo objetivo, que consistió en diseñar una propuesta de intervención basada en la agroindustrialización y en actividades lúdico-pedagógicas, se abordó a partir de una profundización teórica en las categorías previamente establecidas. De esta manera, se estructuró una propuesta pedagógica innovadora, centrada en el juego, la experimentación y el reconocimiento del contexto como fuente de aprendizaje y transformación.
Las actividades diseñadas por las investigadoras abarcaron diversos entornos, materiales y temáticas. En ese sentido, se crearon actividades como: “Descubriendo tu contexto desde la distancia”, “Fiesta de frutas”, “Ahorrando emprendo”, “Preparando carne vegetal” y “Mi delantal mágico de emprendimiento”, entre otras. En estas se trabajaron temas como la biodiversidad local, el reciclaje, la transformación de materias primas, la elaboración de productos naturales, la economía solidaria y el cuidado del medio ambiente. Dichas experiencias no solo fortalecieron la dimensión cognitiva y motriz de los niños, sino que también estimularon su creatividad, autonomía y conciencia ecológica, lo cual permitió visibilizar cómo el emprendimiento puede ser promovido desde edades tempranas mediante estrategias pedagógicas contextualizadas, que articulen el saber ancestral, los recursos del entorno y las capacidades infantiles. Así, la educación se posiciona como un agente de transformación que puede orientar procesos productivos sostenibles desde la infancia.
Al incorporar el contexto como un espacio pedagógico y de descubrimiento dentro de las actividades desarrolladas, es importante resaltar que el Ministerio de Educación Nacional (2014) reconoce la exploración del entorno como una de las experiencias más significativas y estimulantes para la primera infancia. Durante esta etapa, los niños se encuentran en un proceso constante de descubrimiento del mundo a través de la interacción sensorial: tocan, prueban, huelen, observan y experimentan con todo lo que les rodea, y disfrutan profundamente al hacerlo.
Este principio facilitó una aproximación activa al medio ambiente propio de los niños, permitiéndoles comprender los aspectos físicos, biológicos, sociales y culturales del entorno al que pertenecen, fortaleciendo así su desarrollo integral. De esta manera, los niños no solo se apropiaron de su entorno, sino que también lo reconocieron como un componente esencial para su bienestar y el de la sociedad en general.
El contacto directo con la naturaleza y en particular con las plantas fomentó un sentido de respeto y valoración hacia los recursos naturales. A través de actividades pedagógicas guiadas, los niños lograron identificar características y beneficios de las plantas, reconociendo su utilidad tanto alimentaria como medicinal. Este proceso despertó en ellos una actitud de cuidado, uso responsable y agradecimiento hacia la naturaleza.
Otro hallazgo significativo, relacionado con la subcategoría de creatividad, fue el papel de la cocina como un espacio de aprendizaje, experimentación y emprendimiento. Aunque tradicionalmente no se asocia este lugar con la infancia debido a percepciones de inseguridad, en el contexto del estudio la cocina se transformó en un verdadero laboratorio sensorial. Allí, los niños tuvieron la oportunidad de explorar olores, sabores, texturas y colores, activando su curiosidad y desarrollando su capacidad creativa.
La actividad denominada “Fiesta de frutas” se destacó como una experiencia pedagógica clave. A través de la recolección de frutas en sus huertas familiares para la preparación de un salpicón, una bebida tradicional que combina diversos sabores y colores, los niños no solo desarrollaron habilidades emprendedoras, sino que también fortalecieron competencias en comunicación y trabajo colaborativo. Frases expresadas por los niños como: «El salpicón está delicioso», «Tiene muchas frutas», «Voy a hacer una bebida buena y saludable», llevaron a distinguir en ellos reacciones de entusiasmo, apropiación del proceso y una comprensión de los beneficios nutricionales de las frutas. Además, el acto de compartir con sus familias generó una conexión afectiva que fortaleció la experiencia de aprendizaje. La comida se convirtió, entonces, en un recurso didáctico con múltiples posibilidades pedagógicas, al facilitar el juego, la creatividad, la innovación y la interacción social.
Figura 1
Creando un nuevo espacio de aprendizaje.

Para las subcategorías de descubrimiento y transformación, el reciclaje ocupó un lugar central en el diseño de las actividades. Nuevo, M (2024) señala que “el reciclaje es el proceso que sufren los materiales de desperdicio cuando son recogidos y transformados en nuevos materiales, que pueden ser utilizados o vendidos como nuevos productos” (párr. 1). Usando esta premisa para las actividades, los niños pudieron comprender su rol como agentes de cambio y de cuidado del entorno. A través de ejercicios prácticos, los niños descubrieron que materiales comúnmente considerados como “basura” podían transformarse en objetos útiles y significativos. Esta experiencia promovió actitudes responsables hacia el cuidado del planeta y cultivó hábitos sostenibles. En este sentido, el reciclaje, además de ser una estrategia ecológica, se consolidó como una herramienta pedagógica que conecta a los niños con el valor de la reutilización, la economía circular y la innovación. Incluso, algunos participantes propusieron ideas para enseñar a sus familias sobre prácticas de reciclaje, demostrando iniciativa, liderazgo y un pensamiento orientado a la solución de problemas.
La huerta familiar se consolidó como un recurso natural clave en el fortalecimiento de la estrategia pedagógica, sirviendo de base para fomentar la creatividad y el emprendimiento infantil. A través de este espacio, los niños y niñas accedieron a una variedad de frutos con los que experimentaron en la cocina, promoviendo la transformación de materias primas en productos más atractivos y comercializables, como se evidenció en actividades como la “Fiesta de Frutas”. Estas experiencias demuestran que el emprendimiento infantil puede ser estimulado de manera significativa mediante actividades sencillas, contextualizadas y accesibles, que se articulan con su entorno y vivencias cotidianas. Además, se generó un impacto positivo en el aprendizaje autónomo relacionado con los alimentos, sus beneficios y la adopción de hábitos saludables, como el consumo de productos naturales. En esta línea, Vichi y Argüelles (2024) señalan que el conocimiento sobre los alimentos contribuye a modificar positivamente las elecciones alimentarias, tanto en términos de salud como de sostenibilidad, aspectos que representan logros relevantes en este proceso investigativo.
Como se mencionó previamente en los resultados del primer objetivo, el contexto rural se consolidó en esta investigación como un espacio pedagógico de gran riqueza, que ofreció múltiples oportunidades para el descubrimiento, la apropiación cultural y la formación de un pensamiento innovador desde edades tempranas. Lejos de ser un simple entorno geográfico, el territorio se transformó en un recurso educativo que permitió a los niños y niñas reconocer la importancia de su medio, valorar sus recursos y comprender que todo lo observable puede ser rescatado, transformado y aprovechado de manera creativa.
Uno de los ejes fundamentales de la estrategia pedagógica fue fortalecer el vínculo entre los niños y su cultura agrícola. Para ello, se diseñó la actividad “Juego de roles”, con el propósito de generar conciencia sobre el relevo generacional y la transmisión de saberes tradicionales. Esta actividad permitió que los niños representaran oficios propios del campo, recreando situaciones de la vida cotidiana de sus comunidades. Según Delgado (2024), "Este tipo de juego es crucial en el desarrollo infantil porque permite a los niños proyectar sus experiencias y emociones, facilitando su comprensión del entorno. Además, les ofrece la oportunidad de desarrollar habilidades esenciales para su crecimiento personal y social." (párr.1). Este tipo de dinámicas no solo favorece la imaginación, sino que fortalece la identidad cultural y permite proyectar a los niños como protagonistas de su territorio.
Se abordó también mediante las actividades la educación financiera, considerando que enseñar desde temprana edad el valor del dinero, el ahorro y la responsabilidad en el manejo de recursos es ideal a la hora de construir mentes emprendedoras. Tal como señala Roldán (2023), "el dinero es una parte esencial de nuestra sociedad, por eso nunca es demasiado pronto para enseñar a los niños su valor y la importancia del ahorro. Aprender a manejarlo desde pequeños les abre oportunidades de progreso futuro" (párr. 1).
Como parte del proceso, se desarrolló la actividad “Compartiendo nuestros resultados”, en la cual los niños presentaron y valoraron las creaciones realizadas a lo largo del proyecto. Esta experiencia les permitió reflexionar y atribuir tanto un valor simbólico como un valor monetario a sus productos, en una dinámica lúdica orientada a comprender conceptos como el intercambio, la oferta, la demanda y el valor del esfuerzo propio.
Las respuestas de los participantes reflejaron distintas percepciones y niveles de apropiación del proceso. Algunos expresaron: «Profe, mi portalápices está tan lindo que no lo quisiera vender»; «Reúno plata para comprar frutas y hacer ensalada de frutas con mi mamá y las vendemos»; «Con lo que gané vendiendo las cosas que hice, quiero una moto». Estas manifestaciones evidencian cómo, a partir de una actividad sencilla, se fomentó el pensamiento emprendedor, la iniciativa personal y el sentido de logro.
La estrategia adoptó la forma de un verdadero proyecto educativo, tal como lo definen Martí et al. (2010): “un proyecto se puede definir como una estrategia de aprendizaje que permite alcanzar uno o varios objetivos mediante acciones concretas, promoviendo la búsqueda de soluciones reales a problemas del entorno” (p. 5). En este sentido, el proyecto no solo incentivó la innovación, sino que también generó espacios para la expresión oral, el fortalecimiento de la autoestima, la cooperación y el reconocimiento mutuo.
Otra actividad clave fue “Descubriendo plantas curativas”, orientada a la exploración y valoración de las plantas medicinales del entorno. Los niños tuvieron la oportunidad de sembrarlas, cuidarlas, investigarlas y compartir sus conocimientos. En este ejercicio se integraron elementos de la ciencia, la cultura ancestral y la indagación pedagógica, favoreciendo así una experiencia de aprendizaje situada y significativa. Expresiones como: «Mi planta es de yerbabuena y sirve para el dolor de estómago», «Esta es mi aromática de malvo olorosa, sirve para cuando uno no puede respirar bien», reflejan no solo conocimiento, sino también orgullo por lo aprendido, mostrando una apropiación efectiva del saber local.
Se diseñaron varias actividades para potenciar y motivar la curiosidad, considerándola desde la visión de Jiménez (2013), como una de las mayores cualidades de los niños y niñas, quienes son como pequeños científicos en constante búsqueda de respuestas. Cultivar esa curiosidad es esencial para transformar la educación en una experiencia viva y significativa, como elemento conjunto ofrecer oportunidades de experimentación directa con el entorno, profundiza el proceso de indagación. Esta visión destaca la necesidad de mantener viva la motivación por aprender, aprovechando el impulso natural que los niños tienen por explorar y comprender su realidad. La posibilidad de visitar huertas locales y entrar en contacto directo con las plantas, observarlas, sembrarlas y cuidarlas, favoreció una identificación más efectiva de sus características y usos. Así, la curiosidad inicial se transformó en un compromiso consciente por el cuidado de los recursos naturales. Esta apropiación activa del contexto promovió también la motivación por las actividades agrícolas, al evidenciar cómo el esfuerzo invertido en el cuidado genera resultados visibles y significativos.
En el marco del desarrollo de competencias emprendedoras, se diseñaron diversas actividades enfocadas en el proceso de transformación de materias primas, elemento clave para comprender la agroindustrialización en términos accesibles para la infancia. Una de estas experiencias fue la elaboración de una mascarilla natural, en la que los niños utilizaron productos orgánicos para crear un bien derivado. Este tipo de dinámicas permitió introducir conceptos como valor agregado, transformación y sostenibilidad, de una manera práctica y significativa.
Otra de las actividades destacadas fue “La bebida mentolada”, que además de estimular el gusto y el olfato, facilitó una aproximación inicial al concepto de producción agroindustrial. Estas experiencias, cuidadosamente mediadas por el docente, ofrecieron condiciones propicias para que la curiosidad natural de los niños se canalizara hacia procesos investigativos, de exploración y creación de conocimiento, pasando de una interrogación espontánea a un pensamiento reflexivo y estructurado.
Tal como afirma Morillas (2014) en su trabajo final de grado haciendo referencia a que, la manipulación de objetos no puede concebirse sin la experimentación. El niño necesita tocar, explorar, expresar con lenguaje lo que siente y comprender lo que manipula, pues solo así se genera un aprendizaje significativo. Esta perspectiva resalta cómo el acto de transformar implica no solo habilidades motrices, sino también cognitivas, afectivas y sociales, favoreciendo el desarrollo integral.
Dentro del componente creativo, se desarrolló la actividad “Me visto con choclo”, la cual integró materias primas orgánicas con elementos simbólicos del territorio. En este espacio, los niños utilizaron partes del maíz (como hojas, granos o hilos) para confeccionar adornos, personajes, objetos o elementos decorativos, desarrollando así propuestas originales que nacen del entorno inmediato. Las expresiones infantiles revelaron la apropiación del proceso y su conexión con nociones incipientes de negocio y valor de cambio, algunas de estas fueron: «Yo haré una rosa roja», «Vendo paletas de chocolate de fresa y de limón; con la plata voy a ahorrar», «Yo trabajaría vendiendo ensaladas y compraría muchas cosas, como ropa y vestidos».
Porporatto (2020) sostiene que “las manualidades no son solo un pasatiempo; representan un espacio de desarrollo de la creatividad, la imaginación y la autonomía. A través de ellas, los niños ejercitan habilidades esenciales para el aprendizaje y la vida” (párr.2). En este sentido, las actividades manuales se integraron como estrategias pedagógicas que, además de ser lúdicas, consolidan competencias cognitivas, comunicativas y empresariales desde edades tempranas.
Este proceso fue reforzado con la producción de alimentos derivados de productos locales, como la torta de zanahoria y otras preparaciones simples que los niños realizaron con productos cultivados en sus propias huertas. Las experiencias no solo vinculan el aprendizaje con la vida cotidiana, sino que fortalecen la identidad territorial y revalorizan el entorno rural como espacio generador de saberes y oportunidades.
Una idea transversal en todas las actividades fue la importancia del aprendizaje por descubrimiento, entendido como un proceso en el cual los niños construyen conocimientos a partir de la exploración, el planteamiento de hipótesis, la resolución de problemas y la comprobación de resultados. Tal como lo señala la Federación de Enseñanza de Andalucía (2011) en su artículo manifestando que, el aprendizaje por descubrimiento involucra autorregulación, resolución significativa de problemas y la producción de un cambio estable en la competencia del sujeto. Este tipo de aprendizaje conecta la escuela con la vida, el entorno físico y el ambiente social.
A lo largo de la estrategia, se observó un notorio desarrollo de la autonomía infantil, tanto en la ejecución de actividades como en la generación de ideas relacionadas con el emprendimiento. El proceso de transformación de materiales, desde su manipulación hasta su resignificación, permitió a los niños descubrir nuevas posibilidades y ampliar su visión del mundo. El juego, la experiencia directa y la integración del conocimiento ancestral con la creatividad moderna se consolidaron como los pilares fundamentales para el fortalecimiento del pensamiento emprendedor infantil.
Una de las actividades centrales dentro de la estrategia pedagógica fue “Recuperando nuestra huerta escolar”, concebida como un espacio de interacción directa entre los niños, sus familias y el entorno agrícola. La actividad consistió en sembrar hortalizas de crecimiento rápido, como coliflor, brócoli, lechuga churosa, repollo verde, repollo morado y otras variedades locales. Esto permitió desarrollar un proceso formativo completo en torno a las prácticas agrícolas, desde la preparación del terreno hasta el cuidado diario de los cultivos.
Durante la experiencia, los niños demostraron curiosidad, interés y apropiación frente al proceso agrícola, expresando comentarios como: «Profe, ¿por qué hay tantas plantas?», «¿Cómo vamos a cuidar nuestras plantas?», y «A mí no me gusta el brócoli, pero quiero llevar uno a mi casa». Estas expresiones evidencian un proceso activo de construcción de conocimiento y una conexión afectiva con los cultivos.
Asimismo, las familias se vincularon de manera significativa. Algunos padres manifestaron: «A mi hijo le encanta su planta, cuida mucho su estrellita», lo cual refuerza la idea de que este tipo de actividades no solo fortalecen competencias prácticas y cognitivas, sino que también promueven vínculos afectivos entre los niños, sus familias y su entorno natural.
Figura 2
Nutriendo la huerta escolar.

Mazzini (2012, como se citó en Zambrano et al., 2018), plantea que “la huerta escolar, además de ser una estrategia para construir aprendizajes significativos, es un espacio de acción y participación que mejora la escuela y su entorno, promoviendo competencias críticas y reflexivas, así como beneficios nutricionales y sociales” (p. 459). Esta visión se confirmó en los resultados, consolidándose como un entorno pedagógico integral, que fomenta no solo el aprendizaje académico, sino también la transformación de actitudes frente al ambiente y al trabajo productivo. Casillas y Adame (2023) destacan que las actividades lúdicas vinculadas al medio ambiente representan una metodología eficaz para el desarrollo cognitivo, motivacional y educativo en la primera infancia. Estas experiencias permiten que los niños y niñas sean conscientes de sus propios procesos de pensamiento y aprendizaje, al estimular la autorregulación y el desarrollo de habilidades metacognitivas. Esta argumentación respalda la relevancia del presente estudio al incorporar recursos naturales del entorno como herramientas pedagógicas clave para fomentar el emprendimiento infantil. En este sentido, el conocimiento de las dinámicas ambientales y la participación activa en su cuidado, no solo sensibilizan a los niños sobre la sostenibilidad, sino que también potencian habilidades esenciales del pensamiento emprendedor, como la planificación, el seguimiento de procesos y la evaluación de resultados. Estas habilidades, que emergen desde los primeros años de vida, pueden consolidarse a través de intervenciones pedagógicas intencionadas, especialmente aquellas que integran el juego, la exploración del entorno y la resolución de problemas reales, favoreciendo así una educación emprendedora con sentido social, ecológico y cognitivo.
Este proceso comenzó con la rehabilitación de un espacio que se encontraba en estado de abandono, lo que implicó labores como la limpieza, la remoción de maleza, la elaboración de surcos, la aplicación de abono y, finalmente, la siembra. La actividad práctica no solo brindó aprendizajes técnicos y científicos, sino que también promovió valores fundamentales como la responsabilidad, el trabajo en equipo y la perseverancia. El involucramiento de los padres de familia añadió un componente comunitario esencial, fortaleciendo los vínculos entre el hogar y la escuela. Su participación activa motivó a los niños, quienes se sintieron acompañados y respaldados a lo largo del proceso, lo que incrementó su compromiso y entusiasmo.
Finalmente, en relación con el objetivo de evaluar la pertinencia de la agroindustrialización como estrategia pedagógica para el desarrollo de habilidades emprendedoras en la infancia, los resultados obtenidos a través de las técnicas aplicadas evidenciaron que dicho enfoque es altamente pertinente y efectivo. Las actividades diseñadas e implementadas brindaron a los niños y niñas la oportunidad de manipular, experimentar y transformar recursos naturales y materiales reciclables, generando productos útiles, funcionales y creativos.
Este proceso no solo favoreció el desarrollo de habilidades técnicas y cognitivas, sino que también fortaleció valores fundamentales como la responsabilidad, la autonomía, la conciencia ambiental y la creatividad, contribuyendo así a una formación integral orientada al emprendimiento desde edades tempranas.
La propuesta se caracterizó por su enfoque integrador, al articular saberes culturales, científicos y matemáticos en contextos reales y significativos para los niños. Esto favoreció un aprendizaje duradero y contextualizado, facilitó la construcción de competencias emprendedoras desde la infancia, y reafirmó tanto la identidad cultural como el sentido de pertenencia a un territorio agrícola, rico en saberes ancestrales, biodiversidad y tradiciones.
Conclusiones
Se evidenció que los niños y las niñas presentan una serie de componentes emprendedores innatos y desarrollados a través de sus interacciones con el entorno y las actividades realizadas. La curiosidad, creatividad y capacidad de transformación fueron manifestadas en diferentes contextos, como la manipulación de materiales reciclados, la creación de productos y la formulación de ideas innovadoras para su comunidad. Estos elementos confirman que desde edades tempranas es posible reconocer y potenciar habilidades emprendedoras, fundamentadas en experiencias significativas que vinculan lo cognitivo, emocional y social.
La propuesta diseñada integró exitosamente actividades basadas en procesos agroindustriales y juegos pedagógicos que motivaron la experimentación, creatividad y autonomía en los menores de edad. Actividades como la elaboración de mermeladas, dulces tradicionales, yogur casero y ensaladas de frutas permitieron articular el aprendizaje práctico con el desarrollo de habilidades emprendedoras, fortaleciendo la conexión con el entorno cultural y natural. Esta intervención demostró ser una estrategia adecuada para fomentar cualidades como la responsabilidad, el trabajo en equipo, la imaginación y la iniciativa en los niños y niñas.
Los resultados evidenciaron que la agroindustrialización constituye una estrategia pedagógica pertinente y efectiva para el desarrollo de habilidades emprendedoras en niños y niñas. La transformación de recursos naturales y reciclados en productos útiles fomentó no solo la creatividad y la innovación, sino también valores como la sostenibilidad ambiental y el sentido de pertenencia cultural. Además, la integración de elementos científicos, matemáticos y culturales en contextos significativos favoreció aprendizajes integrales y duraderos, evidenciando que esta metodología puede contribuir al desarrollo de competencias emprendedoras desde etapas tempranas de la educación.
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[1] Artículo derivado del proyecto de investigación: “Agroindustrialización: Una estrategia para implementar habilidades de emprendimiento en los niños y niñas de grado transición de la Institución Educativa Villamoreno”, avalado por la Universidad CESMAG.
[2] Magíster en Docencia Universitaria, Universidad de Nariño. Mentora de semilleros de investigación del programa de Licenciatura en Educación Infantil, Universidad CESMAG. ORCID:https://orcid.org/0009-0003-8030-5962. E-mail: vmrodriguez@unicesmag.edu.co. Pasto, Colombia.